*Conducta impropia*: Los campos de concentración gay en Cuba

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Por Staff MEN X

“Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista”, declaró el dictador en 1965.

Fidel Castro: “Nunca hemos creído que un homosexual pueda personificar las condiciones y requisitos de conducta que nos permitan considerarlo un verdadero revolucionario. Una desviación de esa naturaleza choca con el concepto que tenemos de lo que debe ser un militante comunista”.

Con los ideales de que un “hombre nuevo” surgiría en la revolución, el dictador cubano, inspirado en los países socialistas de ese entonces, reeducó a los militantes en lo que se refiere a la sexualidad.

Para ese momento, los hombres que no seguían las razones marxistas, eran llevados a campos de concentración, donde eran forzados a trabajar, se les lavaba el cerebro con el sistema comunista y los hombres homosexuales eran llevados a tratamientos médicos, para erradicar la homosexualidad de sus cuerpos.

“Conducta impropia”, una producción de la televisión estatal francesa estrenada en 1984, con la dirección de dos afamados realizadores: Néstor Almendros, más conocido por sus contribuciones como director de fotografía a clásicos de la nouvelle vague, y Orlando Jiménez Leal.

“Después de la Revolución cubana de 1959, la homofobia y el heterosexismo que ya existía en Cuba se hizo más sistematizada e institucionalizada.

 

El género y la sexualidad entraron explícitamente en el discurso político, incluso con leyes redactadas vagamente dirigidas hacia hombres que transgredían los esquemas de género de los que se pensaba que eran homosexuales.

 

Los homosexuales masculinos, en particular, fueron atacados por estas leyes y la homosexualidad masculina se convirtió en un vicio visible y públicamente discutido, mientras que el lesbianismo se mantuvo anónimo e invisible.

 

Entre 1959 y 1980 los hombres homosexuales sufrieron una serie de consecuencias, desde opciones profesionales limitadas hasta las detenciones y redadas en las calles y encarcelamiento en campos de trabajo.

 

El Estado se había dirigido especialmente hacia las personas que transgredían el género y los homosexuales obvios u ostentosos.

 

El pelo largo, los pantalones ajustados, el colorido de las camisas, los llamados gestos afeminados, la ropa inadecuada y los peinados extravagantes eran vistos como marcadores visibles de la homosexualidad masculina.

 

Tales marcadores visibles no sólo facilitaron la represión de homosexuales, si no que más ampliamente, la visibilidad y la transgresión de género constituyeron un problema identificado por la Revolución.’’

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